Audi recuperó la corona en las 24 horas de Le Mans, luego de imponerse el domingo en la edición de este año, con el alemán Timo Bernhard cruzando la bandera a cuadros a bordo de un R15 en el Circuito de la Sarthe.
En una jornada exitosa, Audi se quedó con los tres primeros puestos de la competencia, mientras que el Peugeot Oreca fue cuarto.

La marca francesa, que el año pasado había puesto fin a un reinado de cinco años de Audi, sufrió el abandono de sus tres autos de trabajo como consecuencia de problemas mecánicos.
Peugeot era favorito a ganar la carrera luego de haberse adueñado de las dos primeras líneas de la grilla de largada en la clasificación, posiciones que incluso mantuvo en el inicio de la carrera.

El equipo francés sufrió el primer revés luego de tres horas de competencia cuando su auto líder, que había llegado a la “pole position” conducido por el piloto local ex Fórmula Uno Sebastien Bourdais, se retiró por una falla en la suspensión.
Llegado el receso, Peugeot estaba todavía al frente gracias al también francés Franck Montagny, quien disfrutó del liderato por dos vueltas sobre el primer Audi hasta que una falla de motor lo forzara a detenerse a un costado de la pista.
Audi, que desde el 2000 ha ganado ocho ediciones de la carrera más antigua del automovilismo deportivo -se disputa desde 1923-, propuso una estrategia a largo plazo y sobrevivió a todos los incidentes.
Frente a más de 200.000 personas, la sorpresa de la carrera llegó 20 minutos después de que los 55 coches participantes largaran, cuando el ex campeón de F1 Nigel Mansell chocó en la entrada a la famosa recta Mulsanne, de 6,2 kilómetros de largo.

El piloto británico, quien manejaba un Ginetta Zytek junto a sus hijos Greg y Leo, hizo un trompo y chocó contra una de las vallas protectores. Luego del accidente, Mansell fue trasladado al hospital para realizar chequeos pero sin lesiones serias.
Fuente: Reuters, lemans.org
















